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La polaridad y el valor de las emociones

A nadie se le ocurre pensar que es mejor un lado de la pila por tener un signo positivo que su contrario, ni que es mejor la sangre que tiene un Rh positivo que la que tiene la nomenclatura negativa, esto parece que lo tenemos bastante claro, estamos hablando de polaridad, no de valor, no es bueno ni malo, es solo positivo o negativo.

Pues algo que parece que tenemos claro, por lo menos en el lenguaje expresivo, aunque no entendamos científicamente que significa, no lo tenemos nada claro cuando hablamos del mundo de las emociones. Estas también tienen polaridad, hay emociones que son negativas y también positivas, aunque si que es cierto que esta son las menos. Pero esto no significa que sean buenas o malas, todo lo contrario, las emociones son todas necesarias.

Emociones positivas, negativas y neutras

Es cierto que las emociones positivas son agradables y nos producen bienestar (felicidad, alegría, amor) y las negativas nos producen todo lo contrario, malestar y desagrado (miedo, tristeza, ira, asco). También tenemos las emociones neutras (la sorpresa, por ejemplo) que necesitan de otra para poder catalogarlas. Todas son necesarias y todas cumplen una función.

Imaginemos por un momento a una persona sin emociones, en el mejor de los casos mostraría un estado frío o insípido, y en el peor de los casos, seria un psicópata. Pero sin llegar a estos extremos, he de decir que las emociones son necesarias, nos impulsan a actuar y nos humanizan, y será fantástico cuando aprendamos a controlarlas en sus excesos y a disfrutarlas. Ese es el nuevo reto educativo y en eso trabaja la inteligencia emocional, pero esto será para otro post.

Las emociones básicas

Las emociones básicas son: tristeza, miedo, ira, asco, alegría y sorpresa. Y cada una de ellas tienen características propias, generan estados fisiológicos distintos y nos hacen actuar de manera diferente. Son psíquicas, pero también físicas ya que tienen una manifestación corporal ante la presencia de estímulos externos o internos. Simplemente un pensamiento nos puede despertar una emoción. Comunicamos nuestras emociones casi siempre de forma involuntaria, y los demás nos comunican las suyas a través de la expresión o del tono, y ademas son universales, es la única forma de comunicación que no necesita un traductor para poder interpretarlas. Las emociones aparecen en un momento determinado y ademas son pasajeras.

La Inteligencia Emocional

El objetivo de estas reflexiones es el de aprender a manejarnos en el apasionante mundo de la Inteligencia Emocional, saber que son las emociones, como las etiquetamos, como las percibimos, las comprendemos y las regulamos, tanto las nuestras, como las de las personas que nos rodean. Aprender a conocernos desde dentro para hacer que nuestros emociones no “secuestren” a nuestras conductas, y las utilicemos siempre en nuestro beneficio. Sabemos que estamos programados para sobrevivir y reproducirnos, esto viene de serie, y que culturalmente nos hemos impuesto la “obligación” de ser felices, pero vamos a ser realistas, vamos a ser felices, pero seguramente también viviremos momentos no tan felices, y sería bueno que supiéramos regular todos las emociones, que no sean desproporcionadas o se prolonguen más de la cuenta, ya que esto elevaría nuestros niveles de toxicidad en nuestro cuerpo pudiendo llegar a somatizarse o producir verdaderas enfermedades orgánicas.

La formula de la inteligencia emocional es muy sencilla “ hacer cosas ordinarias para hacer que las personas sean extraordinarias”.

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