Llevo un par de semanas dándole vueltas a un tema que me chirrió y que me gustaría contaros. Es la diferencia entre dar un consejo o una opinión.  Recibí un consejo sin pedirlo de una persona a la que doblo en edad, en experiencia y en formación, no me dijo “ yo opino…” sino que me dijo “ yo te aconsejo que hagas…”

Cuando alguien da una opinión nos plantea su punto de vista, algo subjetivo, su visión personal sobre un asunto, que puede estar o no documentada, si es así, mucho mejor, aunque no es necesario, ya que es una opinión que no tiene porque ser refutada ni tan siquiera contrastada con nada. En cambio, cuando alguien nos da un consejo, ya no se habla de un punto de vista, sino más bien de un cómo hacer  o no hacer algo, que según el que nos la está dando es mejor que nuestra forma de proceder.

Yo siempre he pensado que los consejos no se pueden dar si previamente no se nos ha solicitado, es más, creo que si costaran dinero, no se darían con tanta ligereza, sino que nos los pensarías mas, aun así, hay que ser muy cuidadoso en cómo se dan y a quien se da. En ocasiones un comentario baladí revestido con forma de consejo puede coartar la libertad de elección de quien lo recibe. Creo que es mucho más respetuoso decir “ yo en tu situación y habiendo escuchado tus circunstancia haría….”, que “ yo lo que haría es…”, por muy amiga que sea la persona que nos ofrece “su consejo” o venga de la persona que más nos quiera en el mundo,  ya que esta segunda expresión nos puede condicionar a tomar un camino que no era el elegido por nosotros, que ni tan siquiera estaba en nuestras opciones, pero que quizá por el hecho de venir de alguien que nosotros creemos con potestad para poder hacernos tomar un rumbo, le hacemos caso, y lo ponemos en práctica. No podemos quitar el protagonismo a nadie en la toma de sus decisiones, yo opino que la persona que se desvincula de su ego, y no da un consejo, sino una opinión, es una persona que nos hará escucharnos y eso ya de por sí es fantástico.

Tenemos que ser conscientes de que siempre hay más de una opción, y que no siempre nos encontramos en calles sin salida, aunque a veces tengamos esa sensación. Hay personas que por su edad, su experiencia, su conocimiento o quizá porque nos dan esa seguridad de la que nosotros no disponemos, se creen con el derecho de “dar consejos”. Yo no creo que sea así, ya que el derecho es nuestro, podemos acertar o no, pero es de esta forma cómo vamos a aprender, podemos escuchar opiniones y opciones, pero siempre tenemos que tomar nosotros nuestra decisión, no debemos de acertar en el nombre de otro, ni tampoco errar en ese mismo nombre.

Podemos opinar desde nuestra perspectiva que es lo que creemos que puede ser mejor, pero siempre dando a entender que una opinión no es una verdad absoluta, ni un camino de una sola dirección, es solo una opinión que puede estar rodeada y convivir con muchas otras. Es bueno escuchar antes de opinar, y muchísimo más que escuchar, observar, antes de aconsejar.

Si disponemos de dos oídos, dos ojos y una sola boca, quizá sea porque debemos escuchar y observar mas y  hablar menos.

2 Comentarios

  1. Boni

    Gracias. Reflexión muy apropiada para madres postizas que deseamos hacernos queridas como sea.

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    • Sofía Veses Cabezas

      Muchas gracias, me alegra que te haya gustado el artículo.

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